¿A buen puerto

Panorámica de la zona de poniente del Puerto de Alicante en una imagen reciente. 

Mercedes Gallego 

Ni un mes separó la autorización dada prácticamente por unanimidad por parte del Puerto de Alicante para la instalación de una planta de biodiésel frente al barrio de San Gabriel del repudio, también casi generalizado, al montaje de los once depósitos que han logrado sacar a la calle a una buena parte de los vecinos más afectados, primero, y a partidos de la oposición y organizaciones sindicales después, cuando hacía tiempo que el movimiento ciudadano parecía estar sumido en el letargo. 

El 5 de octubre del año pasado 22 de los 25 miembros del consejo de administración de la Autoridad Portuaria votaban a favor de la planta de combustible biológico en una reunión donde no se contabilizó ningún voto en contra. Hubo, eso sí, tres abstenciones: la de la subdelegada del Gobierno y candidata a
la Alcaldía por el PSOE, Etelvina Andreu ; la de José María Pajín , asesor de Andreu en la subdelegación y a la sazón padre de la secretaria de Estado de Cooperación, Leyre Pajín , y la de un sindicalista de UGT. Hasta los representantes del Gobierno central en el consejo – como el de Puertos del Estado, el capitán marítimo o la abogada del Estado – dieron su apoyo a un proyecto al que ahora la alcaldable socialista está intentando encontrar los contras para que se aborte su instalación y del que la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez , se ha desentendido esta misma semana en una conferencia pronunciada en el Club INFORMACION trasladando toda responsabilidad al Consell y al Ayuntamiento.
 

El resultado de aquel consejo de administración, con todo, estaba y está en sintonía con el Plan de Usos y Espacios Portuarios de Puerto de Alicante, aprobado unos meses antes – en junio de 2006 – y ratificado por el Ministerio de Fomento, que asignaba a la zona de poniente una actividad industrial contra la que no se alegó cuando hubo posibilidad de hacerlo. Lástima que de la coherencia entre los usos que el Puerto permite y lo votado no encontremos ni rastro en el modo en que ha manejado este asunto tanto el partido que gobierna el Ayuntamiento como la oposición, si exceptuamos la postura mantenida por Esquerra Unida, único grupo que presentó alegaciones en contra de la instalación de la planta cuando aún no había recibido el plácet del Puerto y que no aguardó, como hizo el PSOE o el nuevo partido Vecinos por Alicante, a que cuajara la protesta vecinal para encaramarse a ella. 

Populares y socialistas, en cambio, han dado más bandazos que una veleta en pleno temporal de las Azores. Empezando por el alcalde, Luis Díaz Alperi , que pasó de defender las bondades del nuevo combustible – además de abaratar los precios era bueno para frenar el cambio climático, llegó a decir – a afirmar con rotundidad que «el Puerto deberá acomodarse al Ayuntamiento en el tema del biodiésel», aderezado después con el condicionante de que serán los informes los que decidan, cuando daba la impresión de que todo estaba, desde el principio, decidido. 

Los socialistas, que en cuanto los vecinos comenzaron a movilizarse comprendieron el potencial de votos que estaba en juego, no tardaron en colocarse detrás de las pancartas sin calibrar que, ocupando como ocupa aún su candidata el edificio de
la Montañeta, el petardo de la protesta podía estallarle en plena cara. Y así hubiera sido de no haber estado la subdelegada al quite consiguiendo que los convocantes, que entraron en su despacho siendo un problema, salieran como aliados.
 

Pero ni la destreza de Andreu para salvar este escollo ni los reparos tardíos de Alperi para que el polémico combustible no prenda en plena campaña electoral – después, ya veremos – solucionan el verdadero problema de esta ciudad, que es el de una preocupante y endémica falta de definición, de no saber qué se quiere hacer con ella, de actuar a impulsos en vez de un modo planificado, de no tener claro, en definitiva, qué queremos que sea de mayor. 

No son los beneficios del biodiésel o la conveniencia o no de levantar un puerto deportivo en
la Albufereta lo que aquí se cuestiona. Ese es otro debate. Lo que aquí se plantea es el litoral que Alicante, una ciudad de servicios, enfocada al turismo y que en muy buena parte vive de su imagen, debe tener.
 

El momento para lograrlo no puede ser mejor. En plena antesala de unas elecciones municipales y autonómicas, con los programas ávidos de propuestas que capten voluntades, los ciudadanos podemos y debemos exigir que, cuanto menos, los principales partidos que concurren a las urnas hagan constar expresamente en sus hojas de ruta qué franja litoral defienden, qué actividades proponen para el puerto o cuáles no estarían dispuestos a consentir. Y dejarlo claro para que sepamos a qué atenernos y no estar a expensas de por dónde soplen los vientos de los intereses políticos, mucho más nocivos, a buen seguro, para el diseño del entorno urbano que el biodiésel. 

Diario INFORMACION , 28 de enero de 2007

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Una respuesta to “¿A buen puerto”

  1. Biodiésel « Som Fills del Poble Says:

    […] la Conselleria, el Puerto, el Ministerio de Fomento, la oposición del PSPV, jugaron al gato y al ratón durante mucho tiempo en esta cuestión, sin dejar claro si venían o volvía y sin, por ejemplo, […]

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