No se trata del biodiésel… Hablamos de Alicante

Cada vez es más difícil ver comportamientos sensatos en los que toman decisiones sobre la ciudad. Sensato no es un término maximalista, ni tampoco cargado de optimismo, significa: dentro de lo que se plantea como posible, lo menos malo. Y lo posible siempre choca con la necesidad de no oponerse al «desarrollo económico», la panacea suprema que nos cubrirá a todos de parabienes. Aunque así fuera, pedir sensatez no es pedir mucho (el PP de Cataluña lo utilizó en su último eslogan, y lo haría por algo).  

La iniciativa de completar nuestro frente marítimo con una planta de producción de 25 metros de altura y con nueve depósitos – entre 16 y 20 metros de altura – de biodiésel, es tan poco sensata como si lo fueran de Chanel nº 5 o de agua bendita. Si Alicante todavía tiene algo que salvaguardar es su frente de costa.  

Ante actuaciones como la propuesta cabe preguntarse: ¿Forma parte de las directrices urbanísticas más favorables para la ciudad ¿Forma parte de los anhelos más profundos de nuestra ciudadanía ¿Forma parte de la necesaria socialización legislada del suelo urbano Son preguntas que, en este momento, deben responder los representantes públicos de la ciudad y del puerto ante cada uno de los ciudadanos de Alicante.  

La primera pregunta tiene que ver con el modelo de ciudad y con los vínculos entre Alicante y el mar. Con las iniciativas urbanísticas que, siempre, en respuesta al bienestar general de la población, deben mejorar la funcionalidad, el ambiente y la imagen del espacio urbano. Tenemos tanta doctrina y tantas referencias para hacerlo bien, que resulta incívico, a estas alturas, no hacerlo: desde las actuaciones para recuperar todo el frente norte de costa de la ciudad de Barcelona, pasando por la recuperación de la ría de Bilbao, en el contexto nacional, hasta la de los márgenes del Támesis o del Sena en Londres y París o del magnífico waterfront de Copenhague. La inoperatividad, la estrechez de miras y la escasa cultura urbanística siguen marcando a fuego a la ciudad. Pregunten sobre estos temas a los menos sospechosos; no hace falta recurrir a los grandes catedráticos en la materia, que al final salen escaldados, sino a los sensatos del lugar, a los que creen en su profesión y en la capacidad de su trabajo para mejorar la vida de sus convecinos. Fuimos audaces, siglos atrás, al ponernos a la altura de los mejores proyectos europeos y nacionales para dotar a la ciudad de ciertas cualidades urbanísticas -planes de ensanche, paseos marítimos y bulevares, cooperativas de vivienda obrera, etc. – , ¿ahora, hacia donde miramos Parece que añoramos las antiguas instalaciones fabriles en nuestro balcón al mar; en su doble vertiente de contemplar y ser contemplado. Además de contravenir las directrices que sanciona
la Ley 4/2004, de 30 de junio, de Ordenación del Territorio y Protección del Paisaje. Basta recordar algunas:
 

(Exposición de motivos del Reglamento del Paisaje de
la CV, 2006). «El Consell reconoce que el paisaje constituye un patrimonio común de todos los ciudadanos y es un elemento fundamental para su calidad de vida, que debe ser preservado, mejorado y gestionado».
 

(art. 11. 3). «El paisaje actuará como criterio condicionante de los nuevos crecimientos urbanos y de la implantación de las infraestructuras».  

(art. 151. e). «Se adoptarán medidas para la mejora del frente marítimo en los núcleos urbanos costeros y para la preservación de los elementos del paisaje litoral que le dotan de singularidad».  

(art. 33. g). «Mantenimiento del paisaje abierto y natural, sea rural o marítimo, de las perspectivas que ofrezcan los conjuntos urbanos históricos, típicos o tradicionales (É/É) no admitiendo la construcción de cerramientos, edificaciones u otros elementos cuya situación o dimensión limiten el campo visual o desfiguren sensiblemente tales perspectivas». ¿Alguien ha valorado la pérdida de la panorámica sobre el perfil histórico de la ciudad desde la carretera de Santa Pola, mil veces reproducida en grabados y fotos  

La segunda pregunta tiene que ver con el sentimiento de identidad que se crea entre una población y su ciudadanía. Es normal sentir aprecio por el marco físico donde hemos vivido y donde generaciones anteriores han dejado su impronta durante siglos, y también sentir orgullo por lo que leyes y tradiciones nos otorgan, la ciudad es nuestro patrimonio público. Estos sentimientos mueven a muchos ciudadanos europeos a la hora de elegir a los que tomarán decisiones urbanísticas por ellos. Todos respiramos la fuerza de ese afecto en determinadas ciudades, sobre todo a través de los hechos urbanos consumados por sus representantes locales. Alicante ha tenido mejores y peores alcaldes, unos más próximos al cariño de los ciudadanos por su ciudad, otros más predispuestos a sus propios apegos. Basta remitirse a los hechos y contemplar desde el Castillo de Santa Bárbara lo que han hecho y harán algunos – Configuración de
la Avenida de Denia, centro comercial Plaza Mar 2, el Cabo Las Huertas o el plan virtual de
la Goteta – . Puede que los ciudadanos vivamos ahora más mediatizados en nuestras opiniones -los niveles de publicidad subliminal en consumo y en política se intensifican – , pero creemos que la mayoría quiere lo mejor para su ciudad, igual que sus antepasados. Por eso es tan importante no contravenir los sentimientos a la hora de decidir sobre lo que le pertenece a todos por derecho propio.
 

La tercera pregunta tiene que ver con el uso social del suelo. Con el provecho que vamos a obtener los ciudadanos de las instalaciones de producción y los depósitos de biodiésel. De entrada, lo desconocemos. Suponemos que la Autoridad Portuaria como entidad pública garantiza la seguridad, integridad y calidad ambiental del medio que le permite prosperar. No debe olvidar que, por muy autónomo que sea, no es más que el puerto de la ciudad de Alicante. Porque no está en un territorio cualquiera, está en Alicante, y ese nombre significa mucho desde hace muchísimo tiempo, sobre todo frente a unos depósitos que van a incidir en el desarrollo económico del puerto. Hay que cuidar la jerarquía de los valores añadidos, la ciudad de Alicante debe estar por encima de muchas cosas. Hay que pensar que, hoy por hoy, nuestro medio, a pesar de haberlo cercenado hasta lo imposible, nos sigue beneficiando.  

Si nos asomamos al Google Earth y volamos sobre lo que fue
la Huerta de Alicante el desánimo es mayúsculo, ha desaparecido. No hay consuelo que valga, pero podríamos pensar que ha sido para favorecer nuestras playas. Abandonamos un suelo agrícola y dejamos que el hormigón arruine una tierra de labor abonada y enriquecida durante siglos para potenciar el uso público de nuestro frente de costa. Pura ironía, desde luego, pero no lo es recuperar algo de lo que nos queda, algo de costa, algo de playas, algo de vistas sobre la bahía.
 

La cuestión es que es inconcebible sumar, a la escasa calidad de la imagen urbana en la franja sur de la ciudad, las montañas de biodiésel como elemento destacado de nuestro frente marítimo. ¿Se han considerado otras localizaciones que no induzcan a problemas urbanos añadidos como el tráfico de vehículos pesados ¿No existen otras alternativas, en el propio municipio de Alicante, que no perjudiquen a la ciudad ¿Tienen los poderes públicos alguna sensibilidad frente a estos temas Según las noticias de prensa, el proyecto cuenta con los parabienes del Puerto y de
la Generalitat.
 

Esperemos que nuestro Ayuntamiento no conceda licencia a algo que, sin lugar a dudas, perjudica a la ciudad y a sus ciudadanos. Argumentos no le faltan ni al gobierno local ni a la oposición para plantear propuestas un poco más sensatas.  

Carmen Blasco Sánchez. También firman Matilde Alonso Salvador y Francisco J. Martínez Pérez. Los tres son arquitectos y profesores en
la Universidad Politécnica de Valencia.
   

INFORMACION – 21 de noviembre, 2006

Una respuesta to “No se trata del biodiésel… Hablamos de Alicante”

  1. bvms2001 Says:

    La cita al PP, en el contexto de esta web, creo que no es razonable, pues contribuye a politizar un asunto que creo que no debe estar, pues entonces “el foro está politizado, quién lo despolitizará, …”

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